El otro 50% del colectivo

Antes que todo aclaro que tengo tiempo sin escribir, pero lo que pasó en las últimas elecciones me tiene cabezón y para aquellos que me conocen pueden entender que significa esto realmente. Si notan algun desorden en las ideas perdóneme.

Bueno, al tema.

Nuestro principal problema como colectivo es que no nos hemos dedicado a analizar cómo es el otro 50% de la población, el por qué actúan de esa manera y cómo podemos contribuir eficazmente a este asunto. No se trata de saber quiénes son, sino como piensan y cual es su matriz de decisiones día a día.

Chávez pertenece a este 50% ya que es un niño malcriado, pica pleitos, tira la piedra esconde la mano, piensa que se lo merece todo sin realmente esforzarse por nada y de paso piensa que usted y yo somos un par de pendejos culpables de todo lo malo que acontece en este país.

Realmente hemos sido pendejos por no prestar atención a las acciones del Presidente y su gente y de paso, no saber actuar rápidamente de forma asertiva y contundente como colectivo. Lo único positivo es que no nos ha hecho menos vulnerables que los que están con él.

Chávez es un niño con una pistola que, como hoy apunta hacia la derecha, mañana puede apuntar hacia la izquierda. Entonces cuando este niño se da cuenta de que no prestamos la debida atención y de paso no reaccionamos, pues él se siente fortalecido y motivado a seguir actuando de esa manera y magnificando sus intenciones más allá de su realidad mental.

La única diferencia entre Esteban y un niño de verdad, es que los niños tienen inocencia y carecen de maldad absoluta. Son puros de mente y de alma. Nuestro Esteban en cuestión carece de pureza y menos de transparencia en el espíritu. Vive deambulando en la paranoia y sufre de delirios de persecución, cosas que un niño de verdad no padece. Estas características lo hacen actuar opresivamente, impulsivamente y sin pensar las cosas y consecuencias de sus actos.

Pero en la mente de Esteban el objetivo, aunque imposible, está claro. Necesita control total, que se le rinda pleitesía y que le demos gracias por ser un verdadero Fabricante de Miseria. Y, mientras siga fabricando miseria, tendrá adeptos y clientes ya que en las dictaduras del siglo 21 la mejor forma de oprimir es económicamente. Y mientras más pobreza genera, se crea mayor dependencia. Es un circulo vicioso masterizado por nuestro querido Fidel.

El sujeto en cuestión no cumple promesas, repito, no cumple promesas. Cumple amenazas. Como buen niño cuando no se le da la chupeta, patalea, llora, grita y si este no consigue el resultado deseado, la agarra si puede. Es experto en prometer villas y castillos sin realmente entregar nada, aprovechándose de que las personas menos preparadas creen lo que sea.

El rollo es que su imagen, su malcriadez y la falta de ejecución de sus promesas hacen que realmente el tipo después de todo este tiempo sea un inmamable. Como buen niño consentido y maleducado, se vanagloria de su malcriadez y de su descortesía mientras sus amigos se aprovechan de esto para meter la mano en la bolsa de caramelos que nos pertenece a todos.

Es necesario destacar que para tratar un niño malcriado hay que demostrarle, antes que todo, quién es la autoridad. Esta autoridad somos nosotros, todos, el colectivo. Los que están con él y los que no están con él. Dejar caer todo el peso de la búsqueda de autoridad en un sector específico es, sinceramente, una irresponsabilidad de nuestra parte. Por eso aplaudo lo logrado por Capriles en estas últimas elecciones ya que nos enseño que, aunque perdimos, la fuerza esta en el colectivo.

Al lograr tener la autoridad, logramos el respeto. Pero mientras como sociedad, deleguemos la autoridad a terceros será imposible lograr el respeto.

Ahora la pregunta es ¿Cómo lograr demostrarle a Esteban que nosotros somos lo que tenemos autoridad?

Pues, haciendo exactamente lo que él hace muy bien: Evangelizar. Tenemos que evangelizar a la gente alrededor nuestro poco a poco y de una manera muy clara y sencilla. Sin falsas expectativas ni intereses particulares. Capriles logró un impacto interesante en meses. Si seguimos sus pasos y este proceso de evangelización, estoy seguro de que tendremos mejor futuro.

Es la única manera de lograr que la gente adopte un pensamiento más enfocado en “sociedad” y que sea menos personalista. Es la única forma de avanzar ya que el 50% piensa en un muy corto plazo ya que sus problemas son los más inmediatos que uno pueda tener como ser humano: La salud, el hambre y la vida.

Tenemos que transmitir acciones positivas a la gente, enseñarlos a exigir con ejemplo y no solo a través del verbo. De nada nos sirve quejarnos sin aportar soluciones con hechos concretos.

En este proceso de evangelización, en este trabajo de hormiguita puede radicar nuestra solución como sociedad y, creo firmemente, es la mejor forma de apoyar a aquellos que están día a día lidiando con este niño: Nuestros políticos, en especial los jóvenes que ya apostaron su futuro en uno de los tiempos más negros de toda nuestra historia.

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